Así que uno aprende a querer y disfrutar esas estaciones que se viven en esas otras ciudades. Yo aprendí a quererlas en Barcelona, donde podemos notar el renacer de las hojas y las flores en primavera, el brillo del sol en el verano, las hojas que caen en el otoño, y el frío y la humedad del invierno. Y aprendí a extrañar las estaciones de Lisboa cuando regresé a vivir a Lima.
Y con esto, pensaba escribir sobre las imágenes de las estaciones de Alphonse Mucha, o "The seasons", vitral de Louis Confort Tiffany. Tal vez la hojarasca dorada que representa la frase "Ver Sacrum" (Primavera Sagrada) de la Secesión Vienesa.
Pero una de las cosas que más me llaman la atención en los cambios de estaciones, son las golondrinas y el verano. Como llegan y, junto a su compañero de toda la vida, vuelven a construir su nido en el mismo lugar. Recuerdo haber leído cuentos sobre golondrinas cuando niña, pero no recordaba haber visto nunca una. En Portugal, tuve la oportunidad de verlas, de observar como construyen esos nidos casi colgantes de los tejados de las casas de veraneo en Lourinhã y la Praia de Areia Branca. Sabes que llega el verano, porque las golondrinas llegan con él.
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"Andorinhas" en el Jardín Bordado Pinheiro, del Museo de la Ciudad de Lisboa. (Tomado de Jardim Bordalo Pinheiro http://fatima-gouveia.blogspot.pt/2010) |
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Golondrinas cerámicas, Fabrica de Fainças Bordallo Pinheiro. |
Y al final, lo cotidiano es artesanía, y la artesanía es arte. Y lo cotidiano en este caso, son también las estaciones, los cambios, los renacimientos, todos ellos con alguna representación artística de ese cambio....
Voy a viajar con esas golondrinas, "Porque até aqui eu só: Estou bem aonde eu não estou, Porque eu só quero ir aonde eu não vou" (Estou além, António Variações).