Tal como Cris desde la arquitectura, y como Marissa y Lili desde la pintura, también voy a hablar de la LUZ. Quería hablar de la luz en el cine, pero no me decidía por alguna película en especial. Podría haber escogido Dark City (Alex Proyas, 1998), o Blade Runner (Ridley Scott, 1982), que son geniales y donde la luz versus la sombra (o la oscuridad) es parte integral de las historias. Pero son historias oscuras y las podemos dejar para después.
Entonces decidí que hablaría de la luz en la animación cinematográfica. Hay algo de especial en la forma que la luz es representada en el dibujo y la pintura, pues no es una luz capturada en una foto o en un espacio. Es una luz creada, es una mancha de color que se hace luz, y es así que pasa en la animación, pero con el añadido de que se mueve, cambia, fluctúa, como la luz real.
Desde siempre me han atraído las animaciones de Studio Ghibli, Miyasaki y su equipo han creado grandes historias que sólo con los cambios de luz pueden crear atmósferas especiales con una gran carga emocional. Las imágenes, la animación en sí, nos hace pensar en historias para niños, pero Ghibli no se limita a historias para niños.
De hecho, La Princesa Mononoke (Princess Mononoke), es una historia con personajes que pueden dejar a los niños atemorizados por un tiempo. Pero las escenas más interesantes, que nos muestran a un ser que representa la vida del bosque y que llama Caminante Nocturno, son hermosas por los juegos de luz que se consiguen: destellos, estelas, auras, rayos de luz. Las imágenes de noche donde las estrellas brillan, son las más ricas en estos juegos.
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| The Night Crawler and the Kodamas, escena de La Princesa Mononoke (1997, Hayao Miyazaki, Studio Ghibli). |
Pero hay una película irlandesa de animación, La Canción del Mar (Song of the Sea), que juega tanto con la luz y con su resplandor, de una forma lúdica y vital. La película de 2014, dirigida por Tomm Moore –que dirigió también la película animada The Book of Kells– cuenta una historia linda de dos hermanos, que incluye la pérdida de una madre, pero también la importancia de la vida, contada a partir de la mitología, de la magia, y de la luz que todo ello representa.
En el video de presentación, podemos ver como se mueven las sombras en el vestido de la madre al hablar con el niño, intuimos de donde viene la luz y como se refleja en el tejido. Podemos ver lo impresionante que es la luz del faro y como la escena cambia de la noche al día. Incluso la luz de las velas en el pastel de cumpleaños, a pesar de ser pequeñas y en una escena más iluminada, son importantes, se mueven. Que maravillosa es la luz que emana del abrigo que encuentra la niña, que ha venido siguiendo los brillos y la música. Y toda la magia del mito y de esa luz, hacen la historia aún más especial.
Encuentro algo muy especial en las luces de las animaciones, sobre todo de las animaciones más "tradicionales". Aquellas en donde todavía se aspira al dibujo y no a la realidad virtual.
No les voy a contar todas la historias, para que la curiosidad los haga buscar las películas y verlas. No hay límite de edad para disfrutar de una buena historia llena de luz. Ojalá.
Como ya se dieron cuenta, no es un post muy largo, y lleva mucho sentimiento, pero quería escribir sobre la luz desde una perspectiva feliz, y con un tema –el cine animado– que compartíamos en familia, con Zé y nuestros hijos, con él que adoraba el resultado de la luz versus la sombra.
