El tema de este mes es Retratos y debo admitir que
me ha costado mucho elegir alguno de mis favoritos para hablar de él.
Originalmente pensé en algún retrato de Tiziano,
el gran genio de la pintura Veneciana (c.1488-1576) que inventa el retrato de cuerpo
entero y trabaja para todas las casas importantes de la Europa de aquel
entonces. Entre sus comitentes más frecuentes están la República de Venecia, de la que es
durante un largo período el pintor oficial, Alfonso D´Este, (1476-1534), el
Duque de Ferrara casado con Lucrezia Borgia (1480-1519), el Marqués de Mantua,
el Papado y, principalmente, los Augsburgo.
Cuando el
Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos V, (Carlos I, rey de
España) (1500-1558) ve un retrato suyo hecho por Tiziano no dejará que ningún
otro artista lo vuelva a pintar. Lo
mismo ocurrirá con Felipe II, su hijo, (1527-1598) de quien Tiziano hará retratos que
convocan la personalidad, el poder, tímidamente, la fe, priorizando el color sobre
el dibujo: colore versus disegno, en
la plenitud del Renacimiento, una época en que el dibujo era mucho más
importante que el color para la mayor parte de los artistas con la excepción de
la escuela Veneciana creada por Jacopo Bellini (1396-1470). Sus hijos, Gentile
(1492-1507) y Giovanni (1430-1516), y su hijo político, Andrea Mantegna
(1431-1506) serían también pintores consagrados en Venecia y Mantua respectivamente.
Retrato de Carlos V con su perro. (1533). Museo
Nacional del Prado.
Tiziano: Retrato Ecuestre de Carlos V (1548)
Museo del Prado
Tiziano Vecellio. Retrato de Felipe II en Armadura
( 1551).
Museo Nacional del Prado.
Sin embargo, a pesar de todo lo que se puede decir
sobre Tiziano, por su genialidad indiscutible, opté por un retrato que siempre
me ha intrigado y apasionado por su misterio aún no descifrado. Se trata de La
Fornarina de Raphael Sanzio (1483-1520) pintada hacia 1518-19, poco
antes de la muerte prematura del artista a los treintaisiete años.
https://mydailyartdisplay.wordpress.com/2012/12/08/la-fornarina-by-raphael-sanzio/
La Fornarina (1518-1519)
Galleria Nazionale d´Arte Antica, Palazzo
Barberini.
https://www.raphaelsanzio.org/Portrait-Of-A-Young-Woman-Detail-1-Or-La-Fornarina.html
Nacido en Urbino, una ciudad
famosa por su interés en la cultura desde la época del conde y mercenario
Federico da Montefeltro (1422-1482), Raphael nace en un entorno que le
permitirá dedicarse al arte. Su padre, Giovanni Santi (1435-1494) es un pintor de corte que reconoce desde niño el
talento de su hijo. Giovanni muere cuando Raphael tenía once años y lo deja
bajo la tutela de un aprendiz suyo, Evangelista da Pian di Maleto (1458-1549).
El talento de Raphael pronto sobrepasa al de su maestro y no tarda en ser descubierto por el artista que tenía uno de los talleres
de mayor renombre en Umbría, según relata
en sus Vite (1550), el pintor,
escultor, arquitecto y biógrafo, Giorgio Vasari (1511-1574), Pietro Vanucci
(1446-1523), apodado Perugino, por su
lugar de origen, Perugia. Perugino recibe al talentoso joven con mucho
entusiasmo, luego de que uno de sus mejores aprendices se quedara ciego.
Al lado de Perugino, Raphael
aprende los principios básicos del arte de pintar, es instruido en el oficio
más difícil que es el de pintar al fresco,
es decir sobre yeso, intonaco,
húmedo. Esa era la única manera en la que los pigmentos se adhirieran al yeso y
dominar las sofisticaciones y secretos de este arte requería de mucho talento, ingenio y
disciplina No sorprende que el aprendiz de Perugino, apodado L´Ingegno (El
Genio) se haya quedado ciego pues los pigmentos podían requerir en muchos casos
de arsénico entre otros componentes y la manipulación de los mismos en aquel
tiempo sin duda era riesgosa. Era tan misterioso el arte de fabricar los
pigmentos que hacia 1390 el pintor florentino Cennino Cennini (1360-1427) publica Il Libro dell´Arte en el que da fórmulas, recetas, técnicas para
hacer las brochas, pigmentos, el intonaco, y así poder dominar mejor el arte del fresco.
Raphael adopta el estilo
cálido con la luz luminosa de Umbría de su maestro y le costará mucho tiempo
liberarse de su infuencia. Si hay algo que debemos reconocer en Raphael, que
según Vasari, además de talentoso, era particularmente encantador, bien educado
y guapo, es su capacidad de imitar o copiar lo mejor de los artistas que
admira. Es así que deja Perugia cuando se entera que Miguel Angel Buonarroti
(1475-1564) y Leonardo da Vinci (1452-1519) están en Florencia
coincidentemente. Florencia es una República, Miguel Angel ha terminado su
David (1501-1504), gobierna un gonfalonier elegido de por vida, Piero Soderini
(1452-1522), los Medici han sido expulsados de Florencia y se vive un clima de
libertad que atrae a Raphael a intentar copiar lo que Leonardo y Miguel Angel están
haciendo. Precisamente en esos años Piero Soderini les había encargado a ambos
un fresco para el Palazzo della Signoria. Leonardo pintaba el cartón de la
Batalla de Anghiari (1504) y Miguel Angel el de la Batalla de Cascina
(1504-1505), ambos perdidos. La avidez
de Raphael por aprender e imitar hace que rescate lo que más admira en cada uno
de estos genios. No consigue encargos oficiales, pero si muchos de familias
adineradas y el hecho deja de importarle cuando Donato Bramante (1444-1514), el
arquitecto de la nueva San Pedro, también de Urbino, convence al Papa Julio II
(Giuliano della Rovere (1543-1513) apodado il
papa Terribile, por esa fuerza interior que compartía con Miguel Angel, para
que convoque a Raphael a Roma para pintar la obra que lo haría más
famoso, las Estancias del Vaticano.
Lo asistirían otros artistas a los que
poco a poco iría desplazando para quedarse con sus aprendices predilectos,
entre ellos el pintor y arquitecto
Giulio Romano (1499-1546).
El retrato en cuestión es
llamado La Fornarina y pintado hacia
el final de la vida de Raphael, en un momento en que casi no estaba dedicado a
la pintura, su taller seguía funcionando pero él estaba consagrado a trabajar como arquitecto de San
Pedro luego de la muerte de Bramante. El misterio que conlleva La Fornarina equivale al de La Gioconda. Vasari no la menciona pero
sí se encarga de relatar la fama de mujeriego de Raphael. En una época en que
el artista ascendía socialmente en base a los honorarios y encargos que
tuviera, Raphael vive con mucho lujo y rodeado de mujeres que lo persiguen por
su simpatía y atractivo físico. Cuenta
Vasari que cuando trabajaba para el banquero sienés Agostino Chigi (1466-1520),
amigo personal del papa Julio II y del primer papa Medici, Leon X (1475-1521)
solía escaparse para ir en busca de una de sus
amantes, hasta que Agostino consigue mudar discretamente a su amante predilecta a su palacio
para que Raphael pueda terminar el encargo.
Mi pregunta es, si Raphael
casi ya no tenía tiempo para dedicarse a la pintura, ¿quién es realmente La Fornarina? Estudios de rayos X han
revelado que el 99% de la pintura ha sido hecha por Raphael y que no ha
escatimado en materiales, todo el tocado es de polvo de oro. La posición tres
cuartos, sin duda nos evoca a La Gioconda
y el misterio sobre su identidad también. Fornarina viene de fornaio, horno en italiano. El apodo
sería éste por tratarse de la hija de un panadero. Cuando Raphael está en la cúspide de
su carrera recibe un nombramiento como el encargado de catalogar las obras del
Vaticano y el pedido del Cardenal Bibbiena de casarse con su sobrina. Raphael
acepta pero dilata la boda. ¿Sería porque ya se había casado secretamente con La Fornarina? Ella lleva un anillo en el
dedo y la firma de Raphael está sobre su brazo, como afirmando sutilmente que
le pertenece y la intimidad que existe entre ambos.
De acuerdo a Vasari, Raphael
muere el 6 de Marzo de 1520, un viernes santo, y día de su cumpleaños número
treintaisiete, a consecuencia de una noche de pasión y excesos sexuales. Se
confiesa, reparte sus bienes y ya no deja entrar a su amante más frecuente, sin
duda no la única, a despedirse. Tres días
después de su muerte se registra el ingreso a un convento de Margherita Luti,
quien, de haber sido la amante o la esposa secreta de Raphael ya no podía concebir la vida sin
él.
Cuando La Fornarina se fue brevemente a la Frick Collection de Nueva York,
la tesis del curador, Claudio Strinati, era que podía tratarse también de la
novia y futura esposa de Agostino Chigi, a quien el papa Leon X había ofrecido
casar.
Sin embargo, es mucho más misterioso
pensar que es la amante secreta de Raphael que por eso se ocupó de no fijar
fecha de boda con la sobrina del cardenal. Y sin duda se maneja la tesis que
Raphael podría haberse muerto por el plomo de los pigmentos, pero es mucho más
mágico, aunque sabemos que a Vasari no se le puede creer todo lo que escribe, a
pesar de seguir siendo nuestra primera
fuente, pensar que se murió de una noche de pasión y que era guapo, ardiente y fogoso.
Hace unos años, mi madre y su
marido Fernando de Szyszlo decidieron irse por seis meses a París y mi mami nos
invitó a visitarla. Fuimos mi marido, yo, y mi hija menor, Macarena, que en
aquel entonces tenía cuatro años.
Recuerdo haber estado paseando sola con ella, nosotras viajamos primero, por la
Place de la Concorde cuando vi una exposición que se llamaba Picasso y el Erotismo. Por supuesto que
entré, una niña de cuatro años no sabía de qué se trataba. Me encontré con una
serie de dibujos magníficos de Picasso que se llamaban Raphael y la Fornarina. El erotismo es un tema recurrente en
Picasso y aquí la imaginación para desplazar a los personajes no tiene límites.
Al salir de la exposición, Macarena, que aún iba en coche, voltea y me dice: “ Mami, sabes una cosa,
me encanta Picasso.” Pensé, riéndome, ojalá que todos los Picasso y no solo
estos!
Después de su muerte prematura Raphael fue
enterrado en el lugar donde siempre quiso, el Pantheon, precedido por uno de sus cuadros en los que
ya queda en evidencia la influencia que Miguel Angel y su fascinación por la anatomía han ejercido en él. La Transfiguración (1516-1520).
Sus restos reposan todavía ahí
y sobre su tumba yace este epitafio bellísimo: "Aquí yace Rafael, del cual la naturaleza temía ser vencida
mientras era vivo, mas ahora que es muerto, teme de morir".
Referencias:
Vasari, Giorgio. The Lives of the Artists. Oxford: Oxford University Press, 1991.
King,
Ross. Michelangelo and the Pope´s Ceiling. New York: Penguin Books, 2003