El tema de este mes es la luz. Ya Cristina y
Marissa nos han hecho dos excelentes reflexiones acerca de las maneras cómo ésta
es determinante en la obra de Le Corbusier y en la de Van Gogh.
Desde que elegimos el tema han pasado muchos
artistas por mi mente. Desde luego el primero de todos, es ese genio a quien sus contemporáneos
admiraban, a pesar suyo, por su talento, pero temían por su temperamento:
Michelangelo da Merisi da Caravaggio (1571-1510).
En una época de profundas perturbaciones políticas
en que la iglesia debía convencer a sus fieles de volver a acercarse al
catolicismo y no seguir a la Reforma de la misma que el sacerdote augustino y
teólogo alemán Martín Lutero (1486-1543)
ha planteado en las noventaicinco tesis que pega en la puerta de la iglesia de Wittenberg el 31 de Octubre 1517. Caravaggio, con su manera de decir la
verdad y con su manejo sobrecogedor del chiaroscuro
es el artista barroco que mejor convoca el espíritu de la Contrarreforma con la
que la Iglesia Católica responde a Lutero.
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La Incredulidad de Santo Tomás
Palacio de Sanssouci, Postdam, Alemania.
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Caravaggio de una manera única y personal,
trabajando sin bocetos, directamente del natural y bajo esa luce di bottega, la luz del taller, haciendo
posar a sus modelos hasta que ésta se extinguiera, convoca a través de su chiaroscuro y su manejo asombroso de ese
contraste entre luz y sombra, la verdad. Caravaggio no idealiza, sus modelos
son gente de pueblo, del entorno en el que él, como pandillero de la época, se
mueve: prostitutas, proxenetas, jóvenes de la calle que trabajan cargando
bultos en el mercado. Para él Santo Tomás es un pescador con la túnica rota, un
pecador que no cree y por eso tiene que meter el dedo en la llaga de Cristo. Y
la luz está presente precisamente ahí, iluminando la herida y su duda.
Su vida transcurre a salto de mata, su violencia
lo lleva a asesinar a un hombre y tener que huir de Roma, la ciudad donde el Barroco está en su más alto
esplendor y que lo había acogido de su
lugar natal: la Lombardía. Nunca
llega a volver a Roma y durante los cuatro años que se pasa
realizando comisiones en Nápoles, Sicilia, Malta, su pintura acentúa cada vez
más esa soledad interna que se deja ver a través de eso que la crítica llamaría
Tenebrismo, una pintura en la que el
manejo de la luz, que se va haciendo cada vez más oscura, refleja la angustia de este genio torturado que muere
en circunstancias poco claras, tan miserablemente como había vivido toda su
vida, a pesar de su talento innegable y sus comisiones de cardenales y
comitentes poderosos.
Entre otros encargos, consigue una de sus
comisiones más importantes hecha para los Caballeros de la Orden de Malta: La Decapitación de San Juan Bautista.
Es el único cuadro firmado por Caravaggio. Acaba
de ser nombrado Caballero, honor que perderá rápidamente por su violencia, y
firma morbosamente bajo la cabeza
decapitada de San Juan Bautista, con la sangre de la víctima .La luz de Caravaggio en este caso
acentuando la presencia del verdugo, es dramática. Caravaggio es teatral y consigue
en pintura lo que Bernini en esucultura, trasladar al espectador al lugar y
vivir la escena, que, además, Caravaggio recrea en el aquí y el ahora,
en la Roma del siglo XVII.
Caravaggio ha cometido un crimen y para él la única manera de expiar su culpa y conseguir
la redención es pintando. Sus pinturas de los cuatro años en los que está lejos
de Roma y ansioso por regresar son mucho más oscuras y trágicas. La luz
disminuye y la pintura se oscurece a medida que el final de su vida se
aproxima.
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https://www.artbible.info/art/large/35.html La Decapitación de San Juan Bautista
Oleo sobre lienzo (361 × 520 cm)
1607-1608 Museo de San Juan, La Valletta.
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Para mí, la definición más poderosa del Barroco es la de la coexistencia de contrarios. En ese sentido el binomio Don Quijote-Sancho, condensa esta idea de la manera más convincente. Si Don Quijote es alto, Sancho es bajo. Si Don Quijote es delgado, Sancho es gordo. Si Don Quijote es espiritual, Sancho es pragmático. Si Don Quijote es soñador, Sancho es materialista. Mientras van transcurriendo las páginas el lector descubre poco a poco como estos dos personajes, aparentemente tan antitéticos, han pasado por esa transformación en la que uno va adquiriendo cualidades del otro, que acertadamente, Salvador de Madariaga ha llamado la Quijotización y la Sanchificación.
Si retomamos esa idea para hablar de otro de los grandes artistas de la humanidad, cuya propia vida refleja esa contraposición de contrarios a la que aludo, sin duda éste sería el maestro Rembrandt Harmenszoon van Rijn (1606-1669). Un hombre que nunca conoció, en una era de descubrimientos y viajes interoceánicos, más que su ciudad natal Leiden, y Ámsterdam donde pasó la mayor parte de su vida.
Con la Paz de Westfalia en 1648, Holanda sella definitivamente su independencia respecto de Flandes y de la corona española y se reafirma en el calvinismo mientras Flandes permanece siendo católico. Este hecho afecta directamente a la pintura pues surge, en lo que se conoce como Países Bajos una pintura diferente, ante la ausencia de corte. Retratos, retratos colectivos, escenas de géneros, paisajes, marinas, bodegones, escenas de interiores. Rembrandt, con una producción asombrosa destaca en cada uno de estos géneros de pintura, además de tener una abundante producción de temas religiosos y mitológicos. Sin embargo, lo más sorprendente a lo largo de su carrera es su manejo de la luz.
El chiaroscuro de Rembrandt no es teatral y dramático como el de Caravaggio. Es más bien íntimo y refleja el interior del ser humano. En el retrato de Jack Rijcksen y su esposa, Rembrand logra captar la intimidad del momento. Ambos ya no son jóvenes, él tiene un oficio importante en una Holanda que conquista y necesita barcos para hacerlo. Ella no quiere distraerlo y deja un mensaje sin despegarse de la manija puerta. La luz se concentra en los personajes, su vestimenta refleja su clase social y sutilmente su poder económico.
Rembrandt es el pintor de moda en el Amsterdam de aquel entonces. Se ha casado con la hija de un marchante adinerado, Saskia van Uylenburgh que aporta una dote importante al matrimonio. En el momento en que pinta este cuadro está en el esplendor de su éxito. Es el mejor retratista de Amsterdam y todo aquel con poder adquisitivo quiere verse representado por el pintor de moda.
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El Constructor de Barcos Jan Rijcksen y su esposa Griet Jans Rijcksen, 1633.
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Diez años más tarde, a la
muerte de Saskia, con una salud quebrantada que solo le ha permitido dar a luz
a un hijo, Tito, Rembrandt ha dejado de ser el artista más cotizado de la
ciudad. Es alguien que no claudica, que no está dispuesto a hacer concesiones
con su pintura y mucho menos con su dominio de la luz. Lo ha perdido todo, se
ha declarado en bancarrota y casi no tiene a quien pintar.
La Novia Judía, como se conoce al siguiente cuadro aunque se especula
que podría también tratarse de su hijo Tito y su esposa, refleja precisamente
esa intimidad propia y única de Rembrandt. Una vez más, lo trascendente del
cuadro es el manejo de la luz. Rembrandt retrata el alma como nadie la ha
convocado en pintura. La luz se centra en la unión de la manos, que también
refleja el vínculo de amor de la pareja. Rembrandt desnuda a sus personajes
para darnos a conocer su intimidad y ese es su mejor logro en el manejo de la
luz.
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Ningún otro artista en la historia de la pintura,
ni siquiera Van Gogh (1853-1890) se ha autorretratado tantas veces en la
historia. En todos sus autorretratos, Rembrandt refleja el paso de los
acontecimientos en su vida. Se le puede ver seguro, listo para enfrentar los
retos que la vida le depara o ya con el peso de los años en su rostro. Sin
embargo, nunca derrotado. En su último autorretrato lo ha perdido todo, a
Saskia, a Hendrickje Stoffels (1626- 1663), su amante incondicional que
quiere a Tito como a un hijo, y con la que no se puede casar porque perdería el
derecho a los bienes de Saskia que Tito debe heredar. Esa
situación hace que la puritana sociedad calvinista holandesa lo censure y poco
a poco deje de darle comisiones.
Cuando
embargan su casa, el único bien que quiere conservar es el espejo que le sirve para autorretratarse, pero si hay algo que le
queda es la dignidad y el pincel, y, por supuesto, el talento. Y, como sostiene John Berger, ya el espejo no
le hace falta porque lo que está retratando a través de su manejo de la luz, es
el alma.
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https://www.ibiblio.org/wm/paint/auth/rembrandt/self/
Autorretrato a la Edad de treintaicuatro años.
National Gallery, Londres.
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https://www.ibiblio.org/wm/paint/auth/rembrandt/self/
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Si Caravaggio es un artista dramático y angustiado,
y Rembrandt intimista, su manejo de la luz es lo que les permite conseguir lo
que quieren convocar, cada uno a su manera, y los convierte en los mejores
exponentes del chiaroscuro, típico de
la era Barroca en la cual ambos desarrollan su obra.
2003 The Shape of a Pocket. Nueva York. Vintage International
1978
Guía del Lector del Quijote. Madrid. Espasa-Calpe.
2012.
Caravaggio. A Life Sacred and Profane. Nueva York. W.W. Norton & Company